Fue a inicios de los años 60, cuando los movimientos hippies reconocieron públicamente el intercambio de parejas, que la práctica salió a la luz. Pero lo que entonces se consideró como un hecho de poca cordura, hoy se tiñe de moda y de liberalidad.Los swinger no son para todas las personas. Los rasgos de personalidad tienen mucho que ver con las conductas de los individuos y se requiere de una madurez psicológica para tomar cualquier decisión.
El swinger es un arma de doble filo, pueden ser un buen vehículo de acuerdo a los intereses de cada pareja, pero también puede destruir una relación.
Se presentan diversas opiniones, las cuales se contraponen una sobre todas, atravesando lo moral, lo espiritual, lo humano y sobre todo lo carnal. William Camargo, docente de la facultad de Psicología de la Luis Amigó, expone, que estas prácticas “atentan con la construcción personal, pues esos lugares sirven para despertar lo que siempre han tenido oculto, conllevados a una aberración”. Comportamientos que confunde la relación de pareja, eliminando la privacidad y el respeto, los cuales son indispensables en toda relación.
Texto vinculado con: Infieles con permiso
Integrantes: Eliana Rendón Trejos
Héctor Fabio Mosquera
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