LA CONVERGENCIA DIGITAL
Durante la última mitad del pasado siglo XX, la civilización actual se convirtió quizá en un testigo privilegiado del nacimiento y evolución más significativa que ha tenido uno de los procesos sociales más influyentes en la vida cotidiana de los seres humanos: el de medios de comunicación e información, pero en especial el de las telecomunicaciones y de la teledifusión con la radio y televisión, frutos indiscutibles de esta sociedad.
Nunca en un período tan corto de la historia de la humanidad, las tecnologías de comunicación del hombre han evolucionado tan rápido como ha ocurrido durante este siglo XX. Es cierto que el nacimiento de las telecomunicaciones, se inicia a partir de la segunda mitad del siglo XIX, pero la verdadera tendencia empieza en la segunda mitad del siglo XX, alcanzando su máximo desarrollo a principios de este nuevo siglo XXI. Sólo han pasado 50 años, y a pesar de la existencia de múltiples medios que han surgido, su convergencia digital se ha vuelto un hecho inevitable.
Es el tema del que todos hablan, no sólo desde el punto de vista de las telecomunicaciones, sino también a nivel de mercadeo, publicidad, desarrollo empresarial, entre otras áreas. Sin embargo el concepto de convergencia tecnológica tiene una incidencia en muchos aspectos en lo que a comunicaciones se refiere, pues con esta noción se estaría hablando de convergencia de redes ya que la convergencia digital se puede dar en varios niveles, de forma aislada o a través de combinaciones, pero siempre dependiendo de la evolución tecnológica Actualmente, se ha venido desarrollando gracias a la consolidación del uso del transporte de la información mediante TCP/IP, y la banda ancha.
La convergencia digital representa no sólo un progreso formidable en el campo de la información y de las comunicaciones, sino un instrumento fundamental para acceder de una manera directa, uniforme e interactiva a múltiples contenidos informativos y a diversos servicios agregados complementarios que los acompañan.
En los últimos cinco años, Internet y sus sitios en la World Wide Web han crecido a una tasa sin precedentes en la historia de las comunicaciones. No sólo eso: se han convertido en la manera de unir la imaginación colectiva.
En 1945, el asesor presidencial en ciencia Vannever Bush, autor de Ciencia: la frontera sin fin, diseñó un aparato del tamaño de un escritorio llamado Memex, considerado como el primer libro electrónico. Pero eso fue en los días de los tubos de vacío, cuando las primeras calculadoras electrónicas eran del tamaño de una habitación grande. Ahora el Lector Electrónico está a la mano, y las principales casas editoriales, como Random House, Simon & Schuster, Harper Collins, los brazos de Bertelsmann y Murdoch, están llevando esos mecanismos al mercado.
Entre ellos tenemos: El RocketBook y el SoftBook, en ambos casos, uno sostiene y lee estas tabletas como un libro y con un estilete puede subrayar o hacer anotaciones en el margen de la pantalla, sensible al tacto. Es decir, pasamos de la imprenta y las grandes impresiones a la opción de las descargas on line.
Al finalizar el milenio pasado, muchos críticos de la industria del entretenimiento pronosticaron el fin de la radio tal y como la conocemos. La radio, en sus contenidos, parecía haber agotado todos los formatos posibles. En sus poco más de 100 años de existencia la radio ha probado casi todos los macro y subgéneros posibles. En todo el mundo, estaciones fueron y vinieron apoyándose en las fórmulas comerciales, de revista, noticiosas, musicales, alternativas, comunitarias y habladas.
La expedición de concesiones para estaciones que comprimen las señales digitales y analógicas en un solo canal ; las innovaciones tecnológicas; el inicio de transmisiones en 1993 de Internet Talk Radio y en 1995 de Radio HK, el boom comercial de Internet en 1995; el surgimiento de la compañía RealNetworks en 1999 y la aparición de XM Satellite Radio en noviembre de 2001, ofreciendo 100 canales digitales sin comerciales incluyendo transmisiones habituales de radio AM, FM y onda corta vía satélite- fueron, entre otros, los gestores de la era digital de la radio.
Tambien podríamos hablar de varias tecnologías que pueden ser industrialmente aplicables, como lo son la convergencia digital de la televisión e Internet, las cuales se han desarrollado respectivamente desde las estrategias, requerimientos o posibilidades técnicas de cada uno de los dos medios: al principio, por parte de la televisión, a través de iniciativas muy precisas que se generan en los canales digitales de programación temática, en búsqueda de nuevos contenidos y servicios interactivos de valor agregado con el aprovechamiento de los propios decodificadores de recepción; por parte de Internet, para encontrar en el monitor de televisión un nuevo terminal, más amigable y reconocido socialmente que el computadora, y por donde ofrecer sus contenidos y servicios, y más cuando la televisión se puede transmitir ya por hilo o cable coaxial telefónico convencional con la tecnología XDLS.
Como es claro, la tecnología informática y sus avances por si solos tienen poca relevancia si no son aplicables. No tengo dudas que la convergencia digital no es una cuestión de simple modelos o estrategias. Es un proceso tecnológico irreversible, por el que las grandes empresas de telecomunicaciones ya están empezando a mover sus fichas, es el caso de Motorola, que con su visión “movilidad sin límites”, cuya fin es “que llegue un momento en que los usuarios tengan todos sus dispositivos comunicados y sincronizados entre sí, para que puedan acceder a información, trabajar o disfrutar del ocio digital (fotos, música, vídeo, etc.) en cualquier momento y ajustándose al lugar o situación en la que se encuentren; y que todo esto les siga allá donde vayan, sin que tengan que hacer nada para ello, de forma sencilla y automática.
La convergencia entonces, es una herramienta tecnológica que va a cambiar incluso el diario vivir de las personas. Sin embargo, es necesario poder manejar esa dimensión de conectividad y servicios para evitar una brecha digital que pueda llegar a incrementar las desigualdades sociales. La seguridad y la propiedad intelectual son también temas que se tienen que tomar en cuenta en las legislaciones futuras.
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